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Cuando yo sea grande - Tristana

Cuando yo sea grande

“Cuando sea grande, quiero ser el mejor, cualquier trabajo es bueno si se hace con amor”.
— Flavia Palmier

¿Te acuerdas lo que respondías cuando te preguntaban qué querías ser cuando fueras grande? ¿Alguna vez tuviste algún sueño o deseo que no te atreviste a compartir? Cuando te vayas a dormir hoy, ¿tendrás algún deseo en tu corazón esperando por ti?  

Son las nueve de la noche y aquí estoy tratando de recordar si en algún momento le conté a alguien que cuando era chiquita hubo un tiempo en el que quería ser monja. 

Mami, ¿te lo conté a ti? 

Esto no fue cosa de un solo día, ni siquiera de un solo mes. La situación iba en serio. Tan es así, que recuerdo como le pedí al sacerdote de mi colegio reunirme con él. Yo necesitaba hablar de lo que estaba sintiendo y aclarar cómo iba a saber, si la inquietud que llevaba varios meses en mi corazón era real, o no. Ahora que lo pienso, resulta irónico. En aquella época también quería ser bióloga marina, pero nunca necesité a nadie que validara mi interés por la ciencia. Cuando me preguntaban qué quería ser cuando fuera grande, yo contestaba –¡bióloga marina! – así, bien emocioná. Pero jamás de los jamases me atrevía a decir que ser monja también estaba entre mis opciones. Al día de hoy, no creo haberlo compartido con nadie. 

Que chavienda, ¿por qué dudamos cuando se trata de los asuntos de nuestro espíritu? ¿Por qué razón necesitamos validación para permitir la vulnerabilidad en nuestra vida? 

Bueno, aquel día Padre José – creo que así se llamaba – y yo nos reunimos en el anfiteatro del colegio. Era un pequeño teatrito en el que se hacían las misas y las actividades escolares, especialmente las obras de Navidad, en las que siempre me acompañaba Yaiza, mi mejor amiga de la infancia. La conversación con el Padre no fue muy larga, y aunque no me acuerdo de las palabras exactas del Padre, ni las razones que me dió, si conservo el mensaje intacto en mi memoria. Me dijo que no me preocupara, que todo se resolvería en su momento y me mandó tres tareas. Darle tiempo al tiempo, seguir estudiando y rezar. 

Me lo repitió varias veces – Hasta que no sepas la respuesta, reza. Y sea lo que sea que hagas, hazlo con amor.  

Fast forward al 2016. Ese año fui diagnosticada con cáncer de colon metastizado al pulmón. En ese momento, cuando mi permanencia en la Tierra se vio amenazada, y yo me movía de doctora en doctor suplicando por cinco años más, fue que entendí el verdadero valor del tiempo. También aprendí a cuidar de mí en una forma integral – física, emocional y espiritualmente – y bueno, también recé como loca. 

Me di cuenta que darle tiempo al tiempo, no significa esperar sentada frente a la televisión la respuesta que yo quería. Que mis deseos necesitan acción. Y que por más que me resista, la realidad es que siempre llega la respuesta que yo necesito, no la que yo quiero. Supe, que seguir estudiando, significa seguir aprendiendo, absorbiendo, recibiendo. Y en ocasiones, continuar desaprendiendo. Que la pregunta no es, ¿qué profesión voy a tener cuando sea grande?. Sino, ¿qué voy a hacer cuando sea grande? Y que repartir amor, siempre será mi única opción.  

Experimenté, día tras día, dolor tras dolor, quimioterapia tras quimioterapia, que siempre siempre después de la oración, llegaba mi respuesta. 

Y tú, ¿qué respuesta estás necesitando hoy? ¿Cómo se mueven tus días? ¿Sonríes cuando te levantas? ¿Cuidas tu cuerpo y tu espíritu responsablemente? ¿Honras lo que sientes y hacia quien lo sientes? ¿Te perdonas cuando fallas? ¿Te celebras cuando ganas? ¿Rezas? 

Es más, ¿confías en lo Divino cuando su respuesta es…espera? 

Yo tengo la certeza de que tu camino será cada vez mejor. Tengo la esperanza de que lo que comparta en este espacio contigo, te alivie aunque sea un poquitito la pesadez de lo que te ha dolido. Que pasar por aquí te alegre los días. Que mientras te cuento mi historia, te animes a reconocer en cada esquina todo el amor que te rodea. Que nos movamos juntas en libertad, salud, bienestar y contentura completa. Mi ilusión es, que cuando te vayas a dormir hoy, abraces los deseos que tu corazón tiene guardados para ti. 

Y no. No soy bióloga marina. Ni tampoco monja. Pero algo me dice, que seguí las instrucciones del Padre. Hice mi asignación. ¿Cómo lo sé? Porque estoy aquí contigo, entre mucha cosa buena y con mucho amor. 

Vida y Salud, 

Tris

Comments 3

  1. Tania
    septiembre 6, 2020

    Eso!!! Que bien!!! Me encanta!!!

  2. Juan Soto
    septiembre 7, 2020

    Excelente mensaje como siempre palabras que llegan al alma

  3. Yanina
    septiembre 7, 2020

    😘💙🙏🏽😘💙🙏🏽😘💙🙏🏽!!!!!!!!!

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